Interrumpimos brevemente el documental de India para dar noticias de actualidad.
Estos días, miles de coches omaníes están decorados de las formas más extravagantes, pero con los mismos colores: verde, blanco y rojo.
¿19? Si, 19. Es un motivo muy popular. Se está disputando la 19 copa de fútbol del Golfo Pérsico: Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Bahreim, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen. Propongo un pasatiempo geográfico: Diga usted qué país falta y qué país sobra en la lista anterior.
SOLUCIÓN: El país que falta es Irán, que tiene la mitad de la costa del Golfo Pérsico, pero no hay buen rollo con ellos. Sobra Yemen. Alemania está más cerca del Mediterráneo que Yemen del Golfo, pero a pesar de que me cuentan que los Yemeníes están un poco locos, hay buen rollo con ellos (todo esto es una simplificación de la situación geo-política-religiosa-petrolera de la zona).
A los artistas como este les sobra el kit de decoración del Carrefour. Les basta con cinta de pintor, papel celo y cinta aislante.
Este se ha pasado una semana para poner 1847 pegatinas al coche. ¡Yo he hecho lo mismo! (con mis coches de Scalextric cuando tenía 12 años).
Tranquilidad al ver el vídeo ¡NO ESTAMOS EN GUERRA! La tendencia los últimos años es que el país que acoge el campeonato, gana el campeonato. Las malas lenguas dicen que los árbitros están comprados. Yo diría que están un poco acongojados. De hecho, Omán ha sido huésped en el 84 y en el 96 y nunca ha ganado en casa o fuera, así que la expectación era total. El vídeo habla por si solo.
Debido a lo que cuento en el vídeo, hoy me levanté para ir al trabajo (el domingo se trabaja) pero estaba cerrado, así que cogimos el coche de Naomi (alias "el moco") y nos fuimos a la playa.
Nada como la tranquilidad de la brisa marina hasta que...
He was close, real close. I couldn't see him yet, but I could feel him, as if the boat were being sucked upriver and the water was flowing back into the jungle.
(El estaba cerca, muy cerca. No podía verle todavía, pero podía sentirle, como si el barco fuese absorbido río arriba y el agua fluyera de vuelta a la jungla).
Al avanzar por el río, entre jungla, manglares, islas y arrozales, me venían a la mente imágenes de una de mis películas favoritas.
Los backwaters de Kumarakom son algo único en el mundo.
Este vídeo es de unos pocos segundos, pero debe ser de lo más bello que he grabado nunca.
Garzas en vuelo. Este lugar es una reserva para las aves.
La mitad del año el mar lucha contra estos canales y cuando gana la batalla, el agua se vuelve salada y desaparecen las plantas flotantes. Luego llegan los monzones y el agua dulce echa la sal al mar.
Uno no sabe donde está la frontera entre río y mar, tierra y agua, agua y cielo.
Aquí se usa la vela,
la pértiga,
el remo y el motor.
Lo que más se cultiva es el arroz. Sorprende que sean enormes extensiones bajo el nivel del mar.
La vida no es fácil aquí. La mayoría de la gente no tiene electricidad. Se vive del río, en el río y para el río (hay que mantener los canales y conducciones de agua que salen del lago Kumarakom).
Pero donde no llega la electricidad si llega la iglesia católica apostólica romana, es la religión predominante en Kerala.
Este es el barco en el que estamos navegando.
Tour.
Naomi.
De este tipo de palmera salen los cocos que nos tomamos ayer.
El amarre del barco es el Kumarakom Lake Resort, la última actividad de la boda (nos invitaron a comer aquí).
El sitio es muy bonito, no me hubiese importado dormir aquí, o mejor aún, en el barco.
Después de un rato en la hamaca más que sentirme descansado, me sentí naranja valenciana.
Uno de los huéspedes.
Naomi se quedó con las ganas de tatuarse con henna en la boda, así que aprovechamos para hacerlo aquí.
Cuando se seca y se cae el barro, el resultado es este.
Aquí no acabó el día, pero si todo lo relacionado con la boda. Ahora empieza nuestra aventura en solitario. En el mapa podéis ver nuestro recorrido. Azul es barco, verde es tren, rosa es tuc-tuc, rojo es autobús y celeste es coche. Falta un ferry y el avión.
Estamos de camino a Varkala. Las carreteras en la India son toda una experiencia, o mejor dicho, muchas experiencias. A tramos son hermosísimas, espectaculares, feas, sucias, dan risa, pena, asco y, sobre todo, miedo.
También son lo más ruidoso que he visto en todo el mundo. Este camión, con el texto de "soundhorn" está pidiendo que por favor hagas sonar el claxon al adelantarle. Aquí las carreteras son de un solo carril por sentido y están llenas de tuc-tucs, micro-coches (un gran contraste con Omán), camiones con las mercancías más inverosímiles, gente cruzando o andando por el arcén sin ningún temor por su vida, tuc-tucs, bicis, motos, elefantes, tuc-tucs, vacas, perros y tuc-tucs. Cada uno a una velocidad diferente, por lo que se adelantan constantemente y pitan constantemente. El ruido es insoportable, sobre todo si tu conductor es un piloto de fórmula 1 frustrado mascando unas hierbas que, como la hoja de la coca, quitan el sueño, el hambre y, lo que es peor, el respeto a la muerte.
Es muy popular decorar tu tuc-tuc, camión, etc. con tu religión o tus eslóganes vitales. Este tiene muchos; "Evita la explotación infantil", "Ahorra el agua de lluvia", "Te quiero pero no me beses" y "Stop" (a la izquierda porque aquí conducen como sus últimos colonizadores y no quiere que le adelanten por ahí).
En otro momento del viaje nos encontramos con un camión como este, que no ve absolutamente nada mas que lo que tiene enfrente (como un burro), bajando a toda mecha por una carretera de montaña, y, donde yo no adelantaría ni a un burro, el burro de nuestro conductor (de autobús) se lanzó varias veces a intentarlo en curvas donde la única visibilidad es la del valle del fondo.
En los coches la cosa no mejora, en el asiento de atrás jamás encontrarás donde anclar los cinturones.
En el vídeo digo que no pasa nada, pero claro que pasa. La tasa de accidentes en la India es terrible, pero o te lo tomas con humor o si vas a la India lo pasas muy mal. ¿Que vas a hacer cuando ves a familias de 4 viajando en moto con la madre sujetando un bebé en brazos? A mi me daban ganas de llorar, pero ¿cual es su alternativa? ¿Que puedo hacer yo para cambiarlo?
En Omán la situación es mucho mejor que en la India pero mucho peor que en España. Atrás nadie se pone el cinturón, hay pocas sillas de bebés y los niños viajan de pie entre los asientos delanteros. Esto da menos pena pero más rabia, porque si se puede evitar. El dinero no es la razón, es simplemente que no está prohibido. Como en España hace muy poco. Esto me lleva a la siguiente reflexión ¿por qué somos más "civilizados" en unos lugares que en otros? ¿Por qué hay lugares donde la gente respeta los jardines, los monumentos y los pasos de cebra? No quiero ser simplista, hay muchos factores como el desempleo, la educación y la renta per cápita, pero un factor muy importante es la legislación y el control policial. Por eso los alemanes van a 280 Km/h en las autobahns donde no hay límite de velocidad y no se pasan ni un poquito en el resto de carreteras.
Pues cambiando el mundo ha caído la noche y ¿que pasa cuando uno viaja todo confiado, con varios sitios para dormir subrayados en la Lonely Planet? Pues que puedes llegar, comparar calidades y precios y dormir en un sitio tan chulo como el Kumarakom Lake Resort.
O puedes llegar y encontrarte que todo está lleno porque estamos a 4 días del 2009, tener que dormir en un sitio donde no te atreves a poner el ventilador no vaya a ser que te caiga toda la porquería que tiene pegada en las aspas, esperando que las hormigas que desfilan por tu habitación sean lo suficientemente carnívoras como para comer chinches y pulgas, y lo suficientemente vegetarianas como para quedarse en eso. Buenas noches.
En España las bodas son en junio para escapar del frío. En Omán son en diciembre para escapar del calor.
En mi empresa y en todas las empresas con las que trabajo, soy el único no-indio, así que si en el trabajo me invitan a una boda ¿A dónde voy?
Pues a la tierra de los monzones, alejándonos otros 2.000 km más de España.
Al despegar se puede apreciar lo abrupto y seco del terreno. Esto es el final de Mascate, la marina, Hotel Al-Bustan, Qantab, Oman Dive Centre, y el Hotel Shangri-la.
Y esto es Kerala. El estado más verde de la India. Igualito que Omán. Aquí todo es selva, hasta se mete dentro de la ciudad, es impresionante.
Estamos en Cochin, la segunda ciudad más grande de Kerala. El paraguas es para no mojarnos con el sol, pues aunque estamos en diciembre, pica que no veas.
Amul es una marca de zapatos. Joota Kahin Ka! quiere decir ¡Mentiste! en hindi.
Y esto es una crema de zapatos. En Alemania, Austria y Francia las esvásticas están prohibidas con multa. La figura geométrica y palabra esvástica provienen del Indio antiguo (sánscrito) y te las encuentras por todas partes, tanto levógiras como dextrógiras. Son solo un símbolo de buena suerte.
El zapatero en cuestión no solo arregla y limpia calzado. También te abre cocos verdes a machetazos en mitad de la calle. Debe ser nuevo o hábil pues conté 10 dedos. Te los encuentras por todas partes (los pelacocos). El que tenga un corazón sensible que se salte el final del vídeo.
Para el entretenimiento de los invitados, se organizaron varias actividades durante los días de la boda. Una fue un viaje en barco por los canales de Cochin (backwaters). En esta zona hay tantos cuervos como indios y la leyenda dice que si atacas a uno el resto te sacará los ojos, por lo que les tienen mucho respeto. A mí me parecen elegantes, inteligentes y siniestros a la vez.
Los backwaters son la Venecia india y aunque al igual que Venecia, ha conocido tiempos mejores, el barco, la barca, la canoa y el kayak siguen cortando estas aguas tanto para guiris como nosotros,
como para los propios indios de excursión escolar (estas son indias musulmanas),
o para los pescadores de mar.
Los pescadores de tierra no cortan el mar ni vuelan, sacan los peces a paladas con sus redes chinas. Esto se hace en muy pocas partes del mundo y es rentable por la gran abundancia de peces.
Esto nos impresiona a todos los occidentales al llegar a Omán. Hombres indios andando por la calle cogidos de la mano o abrazados por el hombro o la cintura. Los indios son muy afectivos y esto es muy normal. Pero si vienen a visitarnos a España les tendré que decir que nosotros no lo encontramos tan normal, no vaya a ser que alguien les parta la cara (a mí ya me lo han hecho) (agarrarme de la cintura). Otra curiosidad son los apretones de mano. A mí me parece importante apretar firmemente y con la palma vertical, pero nunca me he parado a pensar cuanto tiempo he de apretar la mano de la persona a la que estoy saludando. Aquí es otro factor a considerar. Cuanto más tiempo, más afecto. Yo al principio no lo sabía y había un ingeniero que me ponía de los nervios pues parecía que se quería quedar mi mano de recuerdo.
Y este es el colmo del surrealismo. La verdad es que esta boda ha sido la más "diferente" en la que he estado. En el barco nos pusieron karaoke (muy popular en toda Asia) y como nadie se animaba, el mecánico del barco (ver mono azul de trabajo) nos dio unas serenatas hindúes de cuidado.
Naomi vino decidida a vestir de india en la boda. Lo bueno es que la seda es muy barata en la India, bueno, menos el billete de avión, todo es baratísimo en la India, pero la seda además de ser un chollo, es muy buena. La clave es la mano de obra. Es tan barata que todo lo que viene con mano de obra india es barato (comida, transporte, hoteles, restaurantes, etc.) . Por eso Naomi tiene un ejército de dependientes alrededor suya. Ríete de El Corte Inglés.
Hay varios tipos de vestidos indios. El más tradicional es el sari, que consiste en blusa y un paño de seda de 6x1 m enrollado alrededor del cuerpo (última foto) hay varias formas de enrollarlos y no es fácil, por lo que aunque Naomi compró un sari, para la ceremonia del día antes de la boda optamos por un shalwar kameez (más sencillo y muy elegante) a juego con mi traje y corbata.
El día antes se presenta a la novia (lo siento, no tengo fotos). Ella está en un sofá una esquina del escenario y la gente por turnos se sienta en el sofá, le dan los regalos (o no) y le pone unos dulces en la boca como señal de buena suerte. Nosotros lo hicimos, pero eso es porque somos invitados especiales, luego alguien me confesó que no todos los 2.500 invitados le dieron de comer dulces a la novia por evitar una hiperglucemia (no queda bien en un escenario) simplemente se los dan en la mano y ella los deja en un plato. Durante esta presentación, hay además canciones y bailes en el escenario principal. Lo mejor de todo fue el kathakali (segunda parte del vídeo). Es una danza popular del sur de la India. Los bailarines interpretan con movimientos y gestos faciales espectaculares canciones que narran leyendas hindúes. Me da mucha pena no haber grabado todo el baile porque sinceramente, me fascinó.
Este es el clásico personaje Kathakali.
Tienen que ejercitar los músculos faciales para poder realizar ciertos gestos y aguantar toda una representación.
Los que van disfrazados son siempre hombres, como en el teatro de Shakespeare.
La cena consistió en comida india de lo más variado. Entre los platos estaban el dragón pepino y dragón zanahoria.
O la ardilla calabaza
Para el día de la boda nos pusimos más formales, al igual que hace poco tuve que ponerme de smoking con pajarita en Inglaterra, aquí me puse un sherwani (yo soy el de la derecha). Naomi combinó los colores clásicos (naranja y oro) con blanco.
Estos son saris, y como veis, pueden ser de cualquier color, incluso blanco en una boda que no sea tuya, aunque ese es el color de la gente mayor. Lo único que hay que evitar es el negro (luto).
La ceremonia es musulmana y no tiene nada de especial (lo siento por el anticlimax), por lo que no la he grabado. Pero fijaros en el número de invitados. Para que os hagáis idea, desde donde yo estoy hacia atrás están todas las mujeres y delante mía solo hombres.